Ricardo III / Shakespeare / Teatro Infanta Isabel
El teatro
Un teatro centenario en plena calle Barquillo. La programación es contemporánea y más bien humorística. Por eso me sorprende encontrar allí un Shakespeare. Al llegar, me invitan a subir a una galería en la que hay una exposición -más bien una explicación- sobre Ricardo III. Además, me dicen que la entrada incluye un vermouth ahí arriba. Por supuesto, subo. Es una función de mañana, son las 12 de un domingo, así que el vermouth es perfecto. Coincido en la galería con un grupo de chavales jóvenes con cazadoras de cuero y aspecto alternativo. Parecen ser dos parejas. Y parecen interesados de verdad en Shakespeare. Las guerras de los York, que preceden a la historia de Ricardo III, son complicadas. Viene muy bien repasarlas en esos carteles.
El teatro es cosa seria, y parece bien equipado. No somos muchos. La hora se me hace rara, pero muy cómoda.
La representación
Desde el principio, toda la obra es la increíble interpretación de Nicolás Pérez Costa. He leído Ricardo III algunas veces. Ahora veo que no entendía nada. Es un Ricardo deforme y patético, pero su maldad brilla y arrastra. Cuando rompe la cuarta pared y nos mira y anuncia sus planes, siento que sabe que estoy de su parte. En pocos minutos olvido que es argentino, aunque su acento no deja de estar presente. Es un Ricardo porteño pero para mí será siempre Ricardo de York. Ya no podré cambiarlo por otro. Durante la obra, pienso que puede ser el mejor actor que haya visto.
Solo los grandes pueden ser Ricardo. Solo uno de ellos puede seducir a Lady Ana mientras llora al marido amado al que Ricardo acaba de asesinar. Yo vi a Nicolás Pérez Costa hacerlo.
La escenografía es poderosa y metálica. La iluminación corta el aliento. El sueño de Ricardo es un prodigio terrible.
La obra
Hay discusión sobre el auténtico Ricardo y sobre la parcialidad de las fuentes de Shakespeare. No creo que eso ya importe, y menos aún en Madrid. Si el Ricardo verdadero no era un monstruo ¿a quién le importa? Desde el principio, esto es un drama sobre el mal y su carisma. "Ahora es el invierno de nuestro descontento / vuelto en glorioso estío bajo este sol de York". Le escucho y sé que es un sarcasmo. Su alma sigue helada y nos lo hará pagar a todos.
Qué miedo da el poder. El de los otros. Y el nuestro.