mosquetero

La dama boba / Lope de Vega / Corral de Cervantes

La representación

Empieza flojo, como casi siempre en el siglo de Oro. El arranque era bullicioso y tenían que salir unos secundarios a intentar silenciar al público y situar la época y los personajes. Ahora sucede al revés. Esperamos con fervor religioso las primeras palabras y se corre el riesgo de perder nuestra atención con prolegómenos. Tras unas cuantas escenas, aparece la dama boba y sé que esto va a ser especial. Cayetana Oteyza es prodigiosa. He tenido que releer después las primeras líneas para ver si la dama de Lope era tan buena. Y no me lo ha parecido tanto. La de esta versión es mejor. En general, esta "Dama boba" de Rodrigo Arribas es brillante. La primera lección funciona mejor con las notas que con las letras. Oteyza habla como una niña pija tontísima de nuestros días. Pero lo hace sin dejar de parecer lopesca y del XVI. No sé cómo pueda hacerse eso, pero aquí sucede. Y sucede con la ternura de Lope. No hay sarcasmo y te ríes de ella con cariño. Y lo diré de nuevo: te ríes. Qué manera de moverse por el escenario, casi danzando. Y esa sonrisa boba. Pero aún quedaba lo mejor. El primer momento en que Finea deja de ser boba es mágico. En el texto de Lope, el cambio está en el discurso. Pero hoy, en las tablas, ha sido de verdad un milagro. Al cambiar los versos han cambiado el rostro, el cuerpo y la voz. Y Finea ya no era boba. Y todos los sabíamos. Los pretendientes me han impresionado menos. Ángel Ramón Jiménez, al que ya había visto, es un Otavio fantástico. Sus réplicas y sus gestos hacia el público hacen brillar la bobería de Finea y nos hacen cómplices. Rebeca Sierra es también espectacular, especialmente como Celia.

La obra

La dama boba de Lope es una maravilla. Bien versionada e interpretada, se puede disfrutar hoy en sí misma, mucho más allá del interés cultural e histórico. Es divertida y tierna. Y como siempre en Lope, exquisita con las palabras.

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